ANSIEDAD PREQUIRÚRGICA
(Ensayo Argumentativo)
NORELIS BOLÍVAR SANTAMARÍA
Una situación que se presenta como
amenaza inminente es la necesidad de recibir una intervención quirúrgica, más
cuando ésta debe aplicarse en situaciones de emergencia. La proximidad de un
acto quirúrgico, se interpreta como una lucha directa entre la vida y la muerte
(por los riesgos que el acto, en sí mismo conlleva).
Por esta razón, resulta interesante
valorar el estado emocional de los pacientes que, habiendo iniciado su día, en
entornos programados con sus rutinas habituales, de pronto, al finalizar el
día, se enfrentan a la necesidad de esperar un turno quirúrgico para resolver
una situación de salud que se les ha presentado inesperadamente.
Tal es el caso de aquellos
pacientes que desarrollan apendicitis (sencilla o con evolución a peritonitis),
colecistitis, perforaciones de úlceras, lesiones por arma blanca o de fuego y
accidentes con traumatismos.
En casos como los descritos, se experimenta la
ansiedad en mayor o menor grado, en virtud de todo lo que conllevan las
consecuencias en la recuperación física y emocional de los pacientes, y el
impacto en el entorno familiar, social y laboral del paciente.
La
ansiedad es una reacción compleja del individuo frente a situaciones y
estímulos potencialmente peligrosos o subjetivamente percibidos como cargados
de amenaza para la estabilidad personal o del grupo. Cuando por la circunstancia que sea, el
panorama se interpreta como incierto.
La intensidad del estado de
incertidumbre incluye cambios en el orden y funcionamiento psíquicos,
fisiológicos y conductuales, que inciden en la respuesta de los sujetos o
pacientes. Psicológicamente, la ansiedad es interpretada por el propio sujeto
como un estado de ánimo desagradable, donde se siente víctima de las
circunstancias y desamparado, ante situaciones que, están fuera de su control
inmediato.
La ansiedad, que a menudo, es
confundida con el estrés, puede ser experimentada por cualquier persona ya que
es esencialmente una respuesta personal.
Siendo que una cirugía, en
situaciones hospitalarias, es un acto de invasión a la estructura anatómica,
propiciado por un especialista, constituye un potente estresor complejo. Debido
a que todo paciente ingresa al área bajo su responsabilidad, en el carácter de
los imprevistos que pueden presentarse en los actos médicos.
El proceso de recuperación,
considerando la actual situación en Venezuela también genera frustración y
estrés. Considerando las serias dificultades para conseguir los medicamentos
básicos postquirúrgicos; llámense antibióticos, antinflamatorios y analgesia.
La recuperación depende no sólo de la calidad de la hospitalización sino de la
enfermedad, de acontecimientos y sus consecuencias, responsable todo ello, de
las elevaciones de la ansiedad en el paciente.
Los agentes estresantes a los que
se ve sometido el paciente dentro del mundo hospitalario como desorientación,
pérdida de intimidad, abandono del entorno y roles habituales, lleva implícito
una serie de temores: miedo a no despertar de la anestesia, sentir dolor
durante la operación, al dolor que puedan provocar los procedimientos invasivos
previos a la intervención, a revelar información personal debido a los efectos
de la anestesia o a los resultados de la cirugía, por tanto, nos encontramos
inmersos en una situación susceptible de provocar altos niveles de ansiedad e
incluso ataques de pánico.
Es así como surge la necesidad de
elaborar un instrumento destinado a medir las variables relativas al nivel de
ansiedad que se experimenta ante la proximidad del acto quirúrgico, en el preoperatorio
específicamente.
La idea es reconocer las variables
intervinientes que permitan disminuir la incidencia de inestabilidad
cardiovascular y arritmias cardíacas durante la anestesia y la cirugía, además
de favorecer una recuperación más rápida en el postoperatorio al reducir o
evitar los trastornos del comportamiento que se observan en algunos pacientes.
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