En la juventud el cerebro se enfrenta con desafíos y hábitos que ponen en riesgo su correcto funcionamiento en la edad adulta, es por ello que se experimentan cambios operativos en las funciones cognitivas y ejecutivas que atentan en contra del desarrollo de una adultez feliz.
De allí, la necesidad de estimular la neuroplasticidad cerebral a través de una intervención especializada, destinada a potenciar mantener y reorganizar las conexiones, indispensables para favorecer el banco de reservas cognitivas, que aseguran un funcionamiento estable.

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